Algunas cosas que no importan a nadie:
Nickname: AnimalSpec
Cumpleaños: 29/01
País: España
Obra favorita: Medaka Box
Twitter: @_PokeBoy_
3DJuegos: AnimalSpec

Comencé con el anime a muy temprana edad, e incluso con los mangas. Desde que tengo consciencia de lo que hago, he pasado mi infancia y niñez y he crecido en compañía de animes que hace años se emitían en televisión, como B-Daman, Beyblade (incluso compraba peonzas y estadios), Crockett, La Ley de Ueki, Dragon Ball (¿quién no?), Shaman King, Kochikame, Inuyasha, Pokémon (incluso aún conservo todo el anime ambientado en Kanto, Islas Naranjas, y gran parte de Johto; y destaco todas las películas de Sinnoh), Doraemon, Shin Chan, Cosas de Locos, Sargento Keroro, Inazuma Eleven, Doremi, Hamtarou, Pichi Pichi Pitch, Digimon, Legendz, Duel Masters, Sonic X, Bakugan (los compraba y jugaba con mi mejor amigo de la infancia), Nono-chan, Sakura Card Captor, y un largo etcétera de obras que solo alargarían esto innecesariamente.

Fue aproximadamente a mis 5 años cuando sin saberlo, tuve mi primer contacto con el manga. En efecto, mi madre cada "x" tiempo me compraba Shin Chan, de por aquel entonces Planeta DeAgostini. Más tarde tendría más contacto con él, cuando a mis 9-10 años empecé a comprar Dragon Ball Ultimate Edition, y casi completarla. Por aquel entonces no valoraba la sobrecubierta ergo las quitaba, y seguía sin tener conocimiento de causa.

A mis 13-14 años (al momento de escribir esto tengo 16) empecé a ver anime de forma casual. Parte de mi entorno social y amigos hablaba de manga, anime, etcétera. Algunos de los que a día de hoy forman parte de mis obras favoritas, como Haruhi Suzumiya o Gurren Lagann, eran tema de conversación por su parte. A mí por aquel entonces no me llamaba en demasía. Prefería charlar, jugar, y... no recuerdo qué más cosas hacía antes de ser éste mi hobby principal (triste pero cierto).
Una amiga no paraba de insistirme en que me viese KissxSis, a lo que acabé haciéndolo (lo típico de que haces algo por un amigo, vaya; a ver qué tal esto que tanto te gusta). Si bien empecé por el 2013-14 a ver anime de forma casual, y un poco antes de eso yo ya hacía rewatchs a series de mi infancia como Inuyasha (que vaya locura, me la he visto 3-4 veces) comencé con cosas como KissxSis, High School DxD, y más tarde (2014-15) Toradora, Tengen Toppa Gurren Lagann, Code Geass y ese tipo de cosas. 

Fue aproximadamente por 2014 cuando comencé a leer manga más allá de lo que leía a mis 5 y 8-10 años. Si mi memoria no me falla, empecé con cosas como Kanokon y Berserk. Obviamente ninguna de las obras mencionadas, como ya dije arriba, fueron las primeras, pero sí que fueron con las que me empecé a meter en el mundillo una vez tenía una mente madura y pelos en los huevos. Básicamente por insistencia y recomendación de amigos que apreciaba y veían anime de forma casual mientras que yo no estaba lo más mínimamente metido en el mundillo, fue que empecé a ver cosas así; lo que veía me gustaba, y seguí por mi cuenta.


Se acercaba el verano de 2015, ese verano en el que tendría mucho tiempo libre básicamente porque el adolescente medio no tiene grandes responsabilidades un verano, más allá de sacar a su perro, y estudiar si es que le ha quedado algo. Por aquel entonces ya tenía un poco de bagage por detrás: tenía mis obras mediocres vistas, que no por ello dejaban de gustarme (y a día de hoy sigo apreciando, porque sí, compañero, yo soy una persona que predica la para algunos estúpida ideología de que cada anime por muy cliché y tópico que sea tiene sus matices ergo dado que no voy a hablar aquí de esto, al menos ahora, lo resumo en que yo aprecio hasta la mierda que hay debajo de las piedras), y también mis obras que si bien no tenían nada de joyas ocultas, eran indudablemente buenas (hablo de Tengen Toppa Gurren Lagann, Code Geass, Toradora, Golden Time, ...). En efecto, llegó mi momento. El momento de completar el ritual satánico por el que me terminaría de pasar al lado oscuro y llegaría a ser el otaking un otaku de pura cepa, sumado a todo un hikikomori.

Ese verano concluyó con mi curso de 3º, un curso en el que había sacado muy buenas notas y por ende pasaría a 4º. No tenía nada de qué preocuparme, si no recuerdo mal (a excepción de elegir las optativas de ciencias). Casi ninguna responsabilidad, mis primeros pasos en un mundillo que sin lugar a dudas me apasionaba... Era hora, de ponerse las botas. En una de mis andanzas por no recuerdo dónde, descubrí To Love Ru, una obra que si ya conocía desde hace mucho pues había visto a gente por xat ir de Rito por la vida (lo típico de ponerse de nickname a Rito, y de avatar una imagen suya) y en google me había encontrado alguna que otra vez imágenes de este anime, con unos diseños de personajes que siendo sinceros no me llamaban en lo absoluto, no había empezado a ver, siquiera a informarme, hasta ese momento. Por aquel entonces yo no miraba ni estudio, ni staff, ni sinopsis si no recuerdo mal. Fue descargarme el anime (porque, si no me equivoco por aquel entonces ya era un sibarita de la resolución) y empezar a verlo, y... Verano plagado de To Love Ru. Tal obra me ocupó todo el verano, pues si bien mientras la veía estuve además viendo otras cosas que no puedo nombrar porque mi memoria de pez no da para más (bastante sorprendente es ya para mí y probablemente para los que me conozcan, que haya podido recordar todo lo escrito hasta ahora), To Love Ru daba para mucho en lo que a cantidad se refiere. Su primera temporada tenía 26 capítulos, y tras eso debía verme 6 OVAS necesarias para poder seguir a la segunda temporada. Luego, Motto To Love Ru tenía 12 capítulos, y tras esto vendría Darkness, el fatídico cambio. 12 capítulos de una primera temporada de algo que era muy distinto a lo que hasta hace poco veía, 6 OVAS de lo mismo, una segunda temporada que en ese momento estaba en emisión, las 3 OVAS que a día de hoy sigo (aún falta por emitir la última por lo que no he podido terminarlas, claramente)... Por si eso no fuera poco, fue aquí donde comencé en serio con el manga.


Desde chico, por muy absurdo que suene, soñaba despierto con poder leer o tener los mangas que veía tenía Nobita de Doraemon, y no es broma. Simplemente me encantaba, y la verdad es que no sé por qué. ¿Por su forma rectangular tal vez, o quizás por sus variados colores, o por ver lo bien que se lo pasaba leyendo esos tomos en los que él dedicaba su paga? La cuestión es que, llegó mi momento. Sin saber absolutamente nada del mercado de España, sabiendo nada más que "manga = Japón", fui a Amazon y busqué To Love Ru, simplemente por ver qué podía encontrar de una comedia romántica ecchi harem que me gustaba, en una de las pocas tiendas que por aquel entonces yo podía comprar con mis obsoletas Paysafecard. 

Para mi sorpresa, para mi grata sorpresa, encontré el primer tomo de To Love Ru, y casualmente yo tenía saldo en Amazon. Sin saber absolutamente, pero lo que se dice absolutamente nada del mercado de España (más allá de cosas como que Dragon Ball podía comprarlo), y menos aún de cómo iban los envíos por Amazon, procedí a pedir permiso a mis padres para gastar el poco dinero que me quedaba de saldo en la susodicha tienda. Desde siempre he sido muy inseguro, más aún si lo que hacía lo hacía con desconocimiento, pero me arriesgué. A los pocos días el tomo llegó a mi casa. Me lo leí en nada, y me encantó. Simplemente me encantó. Cuando digo que me encantó, no estoy hablando de algo como "cuánto me ha gustado = 10", sino básicamente en que, estaba leyendo en físico, como soñaba de pequeño, y por primera vez con conocimiento de causa siendo consciente de qué estaba leyendo, un manga; básicamente To Love Ru es un manga al que le tengo mucho cariño, siendo equiparable al que le tengo a mi obra favorita, Medaka Box. 

Tomando en cuenta que compré el primer tomo el 1 de agosto, y por ende fue el 1 de agosto cuando mi colección manga empezaría, diría que lo que os estoy contando ocurrió el 3 de agosto, y exactamente el 5 de agosto encargué los tomos 2, 3, 4 y 5. Sé que muy probablemente las pocas personas que sigan leyendo se estén partiendo el culo con algo tan absurdo como que me lo pasase pipa con un ecchi harem que no es la gran cosa (si un chaval recién empezado puede venir y decirme que mi criterio es una mierda por ponerle un 5'5 a Oreimo, y posteriormente decir que España es un país de mierda y de subnormales, todo de forma muy gratuita, ya me lo espero todo), pero tengo que decirlo: Por aquel entonces yo estaba muy contento. La cuestión es que tras esto comencé a investigar y adquirir unas bases del mercado de manga en España, de staff, y todo ese rollo con el que, una vez tuve bases sentadas, pude seguir progresando hasta el día de hoy, todo ello sin perder el camino de respetar el trabajo y esfuerzo que hay detrás de cada obra.

A mediados de 2015, no recuerdo si antes o después de mi maratón (probablemente antes), comencé con la que sería mi primera review. La obra a reseñar fue Kanokon, y contra todo pronóstico me quedó una reseña decente y sumamente corta, además de bonita (la hice entera en Photoshop. La propia reseña era una imagen hecha con Photoshop). A pesar de todo, dada mi inseguridad si no recuerdo mal, la review en cuestión no salió de mi borrador (en 3DJuegos la mayoría de usuarios crean un grupo (porque en 3DJuegos se pueden crear grupos y clanes, que son como foros dentro del propio foro) privado que usan a modo de borrador), y ahí sigue; en el borrador que acabo de revisar para poder confirmar que la review no era malísima. El último día de agosto, o el primero de septiembre, del 2015, fue cuando volví a intentarlo, esta vez olvidándome de Kanokon, y de cómo hice mi primera reseña. Esta vez fui a por To Love Ru.

A día de hoy la miro y la verdad es que me quedó algo bastante cutre, algo bonito pero muy cutre, que no decía absolutamente nada de la obra. Pero bueno, fue un buen comienzo. Tras eso estuve 1-2 meses dejando las reviews de lado (porque no era algo que me apasionase tanto por aquel entonces. Me divertí pero nada más. Cual Haruhi Suzumiya pasé a hacer otra cosa), y volví de nuevo a la carga. No sabría decir si tras esos meses volví a hacer la review de To Love Ru y luego seguí con Motto To Love Ru, o primero hice la de Motto y dado lo mucho que gustó pues me la había trabajado mucho más, volví a hacer la de To Love Ru (creo que fue esta última), pero la cuestión es que a partir de ese momento no pararía de hacer reviews, hasta el día de hoy. Mi memoria de pez suele fallar, pero de lo que estoy seguro es de que nunca he estado casi 1 mes sin hacer una review, a excepción de mayo aproximadamente de 2016, tercer trimestre de 4ºESO de ciencias.

¿Que por qué las hago? Bueno, analizar me resulta la mar de divertido, y aunque sorprenda, hay gente a la que le gusta leer mis tochacos, e incluso les ayuda. Como ya he dicho arriba, yo aprecio hasta la mierda que puedes encontrar debajo de las piedras. Dicho de otra forma, no me vas a ver hacer algo como decir que Hundred, anime que dropeé tras ver 3 capítulos, es una mierda. Dado que no lo terminé, no tengo suficiente información como para afirmar tal cosa, y aunque la tuviese, no lo llamaría mierda pues es una falta de respeto. Aún si es lo peor del mundo, y lo peor que ha concebido la industria desde que ésta ha nacido (aunque pongo la mano en el fuego a que hay cosas peores), me parece una falta de respeto hacia el trabajo del montón de personas que se han esforzado en adaptar eso. A ninguno de nosotros nos gustaría se nos criticase de una forma tan destructiva por haber hecho un mal trabajo o algo que simplemente no gusta al público. Hacer reviews de ese tipo de cosas, e incluso dedicar el tochaco que le dediqué a Shinmai Maou no Testament Burst (algo que dejó boquiabierto a más de uno, al escapar a su entendimiento el por qué le dedico tantas horas a una obra tan mala), no solo es una crítica constructiva, sino que además de divertirme me ayuda a asentar la información que he adquirido al ver ese anime, y a descubrir cosas, tanto información como cosas de la propia obra que no habría descubierto de no haberme puesto a atar cabos con motivo de poder hacer un análisis en condiciones.

De la misma forma, la mayoría de gente que tan bien escribe y tantas horas dedica a lo que hace, no lo hace por visitas (que también, pues obviamente todos queremos que aquello que tanto nos gusta, apasiona, y horas de nuestras vidas se lleva, sea leído y pueda aportar un mínimo), sino porque le entretiene y le gusta. Muy probablemente en mi caso, aún si nadie me leyese, seguiría haciendo tochacos así de grandes, tanto a obras que rebosan calidad, como a aquellas que no son tan afortunadas, ya sea por circunstancias (To Love Ru Darkness), porque vaya dirigida a un target más... específico (Shinmai Maou no Testament Burst), o porque simplemente no den para más (Shomin Sample, que si bien no es mala es mediocre, aunque no por ello deja de ser divertida).

¿Qué hay de mí ahora?
Como veis, tengo un blog en el que mi rol es el de fundador (y redactor, aunque eso es obvio x'D) junto a dos amigos (Brian y Aaron) y sigo con mis reviews, las cuales dejé de publicar en 3DJuegos, entre otras cosas que no vienen a cuento mencionar, por lo mal que iba la página a la hora de redactar temas con muchísimo HTML e imágenes. La verdad es que estoy bastante contento y no me puedo quejar de prácticamente nada. En cuanto a lo que estoy viendo y leyendo actualmente... Pues estoy llevando al día Re:Zero, casi terminando Ping Pong The Animation, a la espera de que me llegue Mi Amigo Capricornio  y Medaka Box #20 (ganas de acabarlo en enero infinitas) entre otros mangas pertenecientes a las compras finales de agosto, y más concretamente justo yéndome a leer Love Hina, que casualmente es una comedia romántica harem ecchi que al igual que hace un año con To Love Ru (otra curiosamente comedia romántica harem ecchi) está dándome un verano la mar de divertido, y debo decir plagado de ésta obra (su anime no es precisamente moco de pavo en cuanto a duración se refiere, aunque nada comparado con un nekketsu bien duro, gordo y largo) pues una vez terminé el anime pude conseguir el manga a buen precio (extinta Glènat, a pesar de no haber sido un acérrimo comprador de la industria con conocimiento de causa cuando tú existías, nunca te olvidaré). 

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